Los cartagineses I: Cartago.

Al contrario que Roma, Cartago -heredera de los fenicios- ya había conocido su época de máximo esplendor a finales del s. III a. C. Dominadora del mar gracias a su gran flota, se había expandido por el Mediterráneo occidental, había explorado las costas de la Península Ibérica, la Galia y el sur de Britania, se había apoderado del norte de África hasta las columnas de Hércules -sometiendo a los númidas y a los mauritanos- y de las ricas regiones del sur y sureste de Iberia, explotando sus magníficos recursos y creciendo en poder. Se había asegurado el dominio de las tribus iberas (desde los edetanos a los turdetanos) capturando rehenes entre los cabecillas y reyezuelos de estas tribus.

Siempre tuvo como enemigos a los griegos, a quienes venció en una batalla naval rente a las costas de Córcega, y a los sicilianos, con quienes estuvo peleando durante trescientos años.

Sin embargo, Cartago terminó encontrándose con Roma. Algunas ciudades sicilianas, temerosas del poder de Cartago y cansadas de enfrentarse a la flota púnica, llamaron a Roma para que les protegiese de los cartagineses, y los problemas no tardaron en llegar.

La ciudad de Cartago era espléndida. Situada en la península de Byrsa, al norte de la actual Túnez, estaba rodeada de altas murallas y era prácticamente inexpugnable. Según Apiano, Cartago estaba rodeado por una triple muralla de cerca de 15 metros de altura y 10 de anchura, con torres de cuatro plantas cada 60 metros. Dentro de ella había establos para 300 elefantes y 4000 caballos, y alojamientos para 24.000 soldados. En la ilustración del gran Peter Connolly (Aníbal y los enemigos de Roma, Espasa Calpe, S. A. 1981) podemos ver la península de Cartago. La línea W – W es la muralla que atraviesa el istmo, y la línea roja discontinua señala aproximadamente la línea de la costa en el s. II a. C. Los dos puertes están señalados por H.

Cartago

El promontorio de Cartago (Peter Connolly).

Cartago poseía dos puertos magníficos, uno civil (rectangular) y otro militar. Este último era una maravilla de la ingeniería; según Apiano, y como podemos ver en la otra imagen de Peter Connolly, tenía forma circular con una pequeña isla en el centro en la que se encontraba la sede del almirantazgo. En él podían atracar 220 barcos de guerra.

Puerto Cartago 01

Reconstrucción de los puertos de Cartago (Peter Connolly).

El puerto mercantil podía cerrarse con cadenas de hierro. Para acceder al puerto militar había que pasar por el comercial, a través de un canal que comunicaba ambos.

 

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