Archivo de la etiqueta: guerrier

Entrevista en La Opinión de Zamora.

El diario La Opinión de Zamora publica hoy en su edición electrónica una entrevista que me hizo hace unos días y que ya publicó en su edición impresa el pasado viernes. Podéis leerla aquí o en el enlace correspondiente en la página Entrevistas.

“Aro, el guerrero lobo”, en ihistoriarte.com

La web ihistoriarte.com, dedicada a la Historia, dedica desde ayer un espacio a Aro, el guerrero lobo, recomendando su lectura a los visitantes de dicha página. Podéis visitar el artículo haciendo click aquí.

borrador_portada_2

“Aro, el guerrero lobo”, en casa.

Hoy hemos recibido los ejemplares de Aro, el guerrero lobo que me corresponden por contrato. ¡Por fin tenemos a Aro físicamente en nuestras manos!

Augusto y Aro

Ha sido una sensación difícil de describir, tener el libro en mis manos, poder tocarlo, olerlo, pasar sus hojas y leer lo que hasta hace muy poco tiempo estaba en un archivo word o pdf en mi ordenador, o era un manuscrito impreso en casa para hacer correcciones.

La maquetación, el estilo de letra, la portada… Todo ha sido una nueva experiencia para mí, el resultado de la transformación de la criatura que imaginé y empecé a escribir hace tiempo en la obra que podrán disfrutar todos los lectores que estén dispuestos a adentrarse, como yo lo hice, en  el mundo de los vacceos.

Lector, te invito una vez más a que te atrevas a abrir las páginas de Aro, el guerrero lobo y disfrutes con su mundo y sus aventuras.

Los vacceos IV: Los guerreros.

No es fácil explicar el tipo de armamento que utilizaban los vacceos, puesto que, por desgracia, no se han descubierto aún demasiados restos, pero sí los suficientes como para saber que su tipo de armamento no difería mucho del de sus vecinos, amigos y supuestos parientes, los arévacos.

Guerrero vacceo (pintiavaccea.com).

Guerrero vacceo (pintiavaccea.com).

Utilizaban lanzas largas de madera, con punta ancha en forma de hoja y regatón metálico. Los escudos podían ser de dos tipos. El primero de ellos, la caetra, era un escudo circular de madera, de entre 50 y 70 centímetros de diámetro, con un umbo central metálico que protegía el asa por el que el guerrero sujetaba la caetra. El segundo tipo, el típico escudo celta, ovalado, de unos 120 centímetros de largo y con una spina central que partía del umbo y recorría el escudo en vertical. En el centro, el umbo estaba recubierto por una pieza metálica, de hierro o bronce, que reforzaba la protección de la mano. Se solía pintar de colores llamativos y motivos geométricos, generalmente representando al sol.

Guerrero vacceo.

Guerrero vacceo.

La cota de malla, influencia de los galos, era un lujo que sólo podían permitirse los guerreros más ricos o los que la consiguieran como botín. Algunas de ellas contaban con una protección para los hombros. Por tanto, la mayoría de los guerreros combatían con unas pequeñas placas metálicas que les protegían el pecho, atadas al torso por correas de cuero, o bien vestidos simplemente con sus túnicas o desnudos; estos últimos lo hacían tratando de demostrar su valor al enemigo.

Los cascos, que también eran un lujo que pocos podían permitirse, a no ser que se lo quitasen a un enemigo caído, podían ser de hierro, bronce o mixtos, casi siempre del tipo Montefortino o de los modelos La Tène I y Hallstatt. Algunos de los guerreros prescindían de las protecciones para las mejillas.

Casco ceremonial de tipo Montefortino.

Casco ceremonial de tipo Montefortino.

Las espadas eran de antenas atrofiadas, de la misma longitud que el antebrazo de un hombre, y de doble filo. Eran influencia de las largas espadas galas, aunque de menor longitud y de punta más aguzada. Los galos solían utilizar el tajo; los vacceos y arévacos preferían la estocada. Se trataba de un arma de tanta calidad y tan efectiva, que los romanos, tras probarlas en sus propias carnes, decidieron adoptarla como arma “reglamentaria” y la llamaron gladius hispaniensis, para recordar la procedencia de tan magnífica arma. Los vacceos la llevaban dentro de una vaina de madera reforzada con piezas metálicas.

Espadas de antenas atrofiadas.

Espadas de antenas atrofiadas.

También usaban pequeños puñales de antenas de pequeña hoja triangular y los denominados puñales biglobulares, llamados así por finalizar su empuñadura en un disco y por tener otro engrosamiento con la misma forma en la mitad de la misma.

Puñal biglobular.

Puñal biglobular.

Según Diodoro Sículo, “Sus espadas tienen doble filo y están fabricadas con excelente hierro, también tienen puñales de un palmo de longitud. Siguen una práctica especial de fabricación de sus armas pues entierran láminas de hierro y las dejan así, hasta que con el curso del tiempo el óxido se ha comido las partes más débiles quedando solo las más resistentes (…). El arma fabricada de esta forma descrita corta todo lo que pueda encontrar en su camino, pues no hay escudo, casco o hueso que pueda resistir el golpe dada la extraordinaria calidad del hierro (..)” (Diodoro 5, 33).

Los romanos III. El ejército.

La legión romana republicana del período transcurrido entre el inicio de la Segunda Guerra Púnica y las reformas de Cayo Mario, a finales del s. II a. C., es la conocida como legión polibia o legión manipular. Este nombre se debe a que la unidad fundamental dentro de las legiones de esta época era el manípulo, formado por dos centurias de entre 60 y 80 legionarios. El número de hombres de una legión variaba, aunque a partir de 216 a. C. se estableció  en 5.000 infantes y 400 jinetes.

No se trataba de un ejército profesional, sino de ciudadanos romanos con una edad determinada y una renta mínima, que en el s. III a. C. era de 1.100 denarios pero que durante la Segunda Guerra Púnica se redujo a los 400 denarios. Los proletarii estaban excluidos. La legión no era un cuerpo uniforme. Describo a continuación los diferentes tipos de legionarios que la formaban; no lo haré en profundidad, porque esta descripción se hace en Aro, el guerrero lobo, y no voy a hacerme spoiler a mí mismo. Esta explicación, acompañada de imágenes, está destinada a que os hagáis una idea visual de cómo vestían e iban armados los legionarios de cada una de las unidades de la legión en la época del relato.

El ejército romano estaba formado por:

  1. Las legiones.

Existían cuatro tipos de soldados de infantería:

  • Velites. La infantería ligera. Eran los más jóvenes y pobres de los ciudadanos alistados. Iban armados con un pequeño escudo circular, una espada y un haz de pequeños venablos. No llevaban armadura, salvo un casco de cuero que solían cubrir con la piel de algún animal.
  • Hastati. Eran, junto a los principes, la flor y nata de la legión, los hombres en la plenitud de la edad pero con experiencia en combate, aunque los hastati eran más jóvenes y tenían menos dinero que los principes. Llevaban armadura ligera, el pectorale, una pequeña pieza de metal que les protegía el pecho, y un casco de bronce o hierro de los tipos Montefortino, ático o etrusco-corintio, que adornaban con plumas o con crines de caballo teñidas. Portaban el gran scutum rectangular con las puntas redondeadas y oblongo, dos pila o jabalinas arrojadizas y una espada, el gladius hispaniensis.
Triarius, hastatus o priceps y velite (Peter Connolly).

Triarius, hastatus o priceps y velite (Peter Connolly).

  • Principes. Eran hombres algo mayores que los hastati, más experimentados que estos e iban equipados de manera similar. Los que podían permitírselo, podían comprar una cota de malla o lorica hamata.
Princeps.

Princeps.

  • Triarii. Eran los veteranos de la legión, los hombres con más edad y más experiencia. Su armamento era diferente al de los anteriores legionarios. Aparte del casco de los mismos que los anteriores, llevaban una lanza larga, el gran scutum, el gladius hispaniensis y se protegían con cota de malla.
Triarius.

Triarius.

  1. Los aliados.

Además de los legionarios romanos, los socii, es decir, los aliados italianos –y más tarde los hispanos- aportaban su contingente al ejército, las alae, que formaban en los flancos, como su nombre indica. Los aliados debían aportar al ejército un número de hombres equivalentes a los que aportaba Roma, es decir, en un ejército consular de dos legiones romanas había un número equivalente de aliados. Al principio, estos aliados iban armados con su armamento propio, pero con el tiempo fueron asimilándolo al de los romanos.

Aliados itálicos (Richard Hook).

Aliados itálicos (Richard Hook).

  1. La caballería. La caballería romana estaba formada por los equites, es decir, hombres del ordo equester, es decir, aquellos que tenían el dinero suficiente para poseer un caballo. Iban armados con casco, escudo circular, lanza o jabalina y una espada –la spatha– más larga que la de la infantería para combatir mejor a caballo. Se protegían con coraza de lino prensado, de cuero o de bronce. Bajo la túnica solían llevar calzones hasta la pantorrilla, para prevenir rozaduras.
Caballería romana.

Caballería romana.

Por lo general, la caballería romana formaba a la derecha del ejército y la aliada a la izquierda. Dada la endeblez de la caballería romana, los aliados estaban obligados a aportar al ejército una cantidad mayor de jinetes, generalmente el triple de los jinetes romanos.

Legionarios en Hispania (Angus McBride).

Legionarios en Hispania (Angus McBride).

Legionarios.

Legionarios.

Así eran las legiones de Roma en la época de Aro, el guerrero lobo. Por tanto, lector, cuando leas sus páginas, por todos los dioses, no pienses en los romanos del cine, especialmente en los de Gladiator. No había escudos cuadrados pintados de rojo con alas amarillas. No había uniforme. No había coraza de placas de hierro o lorica segmentata. Y, ni en esta época ni en ninguna, los legionarios llevaban capa roja. Esta prenda, el paludamentum, era propia del comandante en jefe del ejército. Recuerda las imágenes de este blog y conseguirás que las almas inmortales de Publio Cornelio Escipión, Cayo Claudio Nerón o Tiberio Sempronio Graco te lo agradezcan eternamente desde el Elíseo o el Hades.

Oficiales romanos.

Oficiales romanos.

 

Los cartagineses III: El ejército.

El ejército cartaginés que combatió contra las legiones romanas en la Segunda Guerra Púnica estaba formado por contingentes muy variados:

  • Infantería africana o libiofenicia. Reclutada en el norte de África, en las regiones cercanas a Cartago, constituía el núcleo del ejército cartaginés. Los soldados iban equipados al estilo de los hoplitas macedonios de la época, con casco de tipo tracio, coraza de cuero o lino prensado y grebas –espinilleras- de bronce en las piernas. Su equipo constaba de una lanza larga, del tipo de la sarissa macedonia, de entre 5 y 7 m de longitud que tenían que manejar con las dos manos, una espada de tipo griego y un escudo redondo de unos 60 cm de diámetro, que llevaban sujeto al brazo y colgado del cuello por una correa de cuero.
  • La Banda Sagrada. Se trataba de un grupo de jóvenes aristócratas de Cartago que formaban un selecto cuerpo de caballería y del que salían muchos de los oficiales que luego dirigían a las unidades del ejército cartaginés. Como todos los cuerpos de caballería de esta época, montaban sin estribos, e iban equipados al estilo griego, con una pequeña coraza de cuero que les cubría el torso de la que colgaban bandas de cuero que protegían el bajo vientre. Protegían sus piernas con grebas de bronce y la cabeza con un casco de estilo griego con grandes carrilleras. Iban armados con jabalina y espada de estilo griego, y con un escudo redondo de aproximadamente 1 m de diámetro, sujeto al brazo del jinete y a su cuello mediante una correa de cuero.
Cartagineses.

Infante cartaginés y jinete de la Banda Sagrada.

  •  Mercenarios hispanos. Junto con los mercenarios galos, formaban el grueso del ejército cartaginés. Eran muy apreciados por los cartagineses (y después lo fueron por los romanos) por su valor y destreza en el combate.

Según su procedencia, su armamento podía ser muy diverso. Los guerreros de procedencia ibera usaban la falcata, usada por a, tenía entre 40 y 60 cm de longitud, curvada hacia abajo, con punta y un solo filo, y con la parte central más estrecha que la punta. Los de origen celta usaban las llamadas espadas de antenas, algo más cortas que las de los galos y más anchas, rectas, con punta y dos filos. Ambos usaban puñales triangulares con mango de madera o hueso. Tanto unos como otros portaban también dos tipos de escudos. La caetra era un escudo circular de entre 40 cm y 1 m de diámetro, con un umbo central que sobresalía y que protegía la empuñadura del escudo. Otros llevaban un escudo prácticamente rectangular, de 120 cm de largo por 60 cm de ancho, también con un umbo en el centro. Aparte de las lanzas habituales de madera con punta de hierro, las armas arrojadizas características de los mercenarios hispanos eran el saunion o soliferrum y la falarica. El saunion era una lanza de hierro de unos 2 m de longitud con la punta dentada para dificultar su extracción. La falarica era una lanza de madera y hierro, con una punta de hierro de unos 90 cm de longitud y que tenía forma cuadrada. También había honderos baleares, temibles por su manejo de la honda.

Mercenarios hispanos (Ángel García Pinto).

Mercenarios hispanos (Ángel García Pinto).

  • Mercenarios galos. Parte de ellos fueron reclutados por Aníbal Barca en la Galia Transalpina (la actual Costa Azul francesa) y en la Galia Cisalpina (norte de Italia). Otra parte fue reclutada por Magón Barca en la Aquitania. Su armamento sería típicamente celta: espadas largas de doble filo y punta, lanzas largas con punta de hoja ancha y escudos ovalados. Algunos de ellos podían permitirse el lujo de usar casco de bronce o hierro o cota de malla.
  • Mercenarios ligures. Procedentes de Liguria, la región cuya capital actual es Génova (Italia), los ligures habían mantenido largas guerras con Roma, por lo que no dudaban en combatir como mercenarios al lado de quien quiera que se enfrentase a las legiones romanas. Eran utilizados como infantería ligera, pero no se sabe nada de su armamento.
  • Caballería númida. Los númidas vivían al norte de las actuales Argelia y Túnez. Su caballería formaba la mayor parte de la caballería del ejército cartaginés y era alistada como parte del tributo de los reyes númidas a Cartago o como mercenarios. No usaban armadura; vestían con una túnica corta de lino, un escudo circular de unos 60 cm de diámetro y un par de jabalinas cortas de cerca de 1 m de longitud y un puñal. Montaban sin estribos, bridas ni silla. Era una caballería ligera muy útil para exploración, emboscadas y persecución, pero inútil como fuerza de choque.
Caballería númida.

Caballería númida.

  •  Elefantes. Eran utilizados para aterrorizar a los enemigos y romper sus líneas. Los caballos solían huir despavoridos a causa de su tamaño, su olor y sus tremendos barritos. Es posible que en ocasiones, los cartagineses contasen con elefantes indios adquiridos a través de Egipto, pero los utilizados con más frecuencia era una variedad ya extinguida, el elefante norteafricano, de unos 2,5 m de cruz, más pequeño, por tanto que los elefantes africanos e indios. Los cartagineses los capturaban en Marruecos, Argelia y el sur de Túnez. Sobre su cuello iba montado un conductor, y según algunos grabados, a veces se les ponía una torrecilla de madera sobre el lomo, sujeta con correas, en la que se apostaban dos soldados armados de arcos y lanzas. El conductor llevaba un martillo y un escoplo para apuntillar al animal ante el riesgo de que se volviese contra sus propias filas, lo que podía suceder si el elefante no estaba entrenado de manera adecuada.
Elefantes de guerra.

Elefantes de guerra.

Los cartagineses II: La política.

Aunque no nos ha llegado mucho sobre la organización política cartaginesa, podemos decir que los organismos que dirigían la política de Cartago a finales del s. III a. C. eran:

  1. El Gran Consejo o Senado: Estaba compuesto por 300 miembros pertenecientes a las familias más ricas de Cartago. De él salían los miembros del Consejo de los 30, de los 104 y los sufetes.
  2. El Consejo de los 104: Sus miembros procedían del Gran Consejo. Tenía funciones judiciales. Supervisaba las acciones de los magistrados y los generales y podía destituirlos. También tenía capacidad para condenar a muerte.
  3. El Consejo de los 30 o Pequeño Consejo: También estaba formado por miembros del Gran Consejo. Tenía a su cargo las principales funciones legislativas, ya que era quien creaba las leyes. Sus miembros eran elegidos por la Asamblea Popular.
  4. Los sufetes: Eran los magistrados supremos. Eran dos y los elegía anualmente la Asamblea del Pueblo. A dicha elección podía presentarse cualquier miembro de la aristocracia cartaginesa -entendiendo “aristocracia” como poder económico-. Aplicaban las decisiones del Consejo de los 30. Presidían el Gran Consejo y tenían responsabilidades religiosas y financieras. Presidían los juicios sobre asuntos importantes, tanto civiles como criminales, e incluso podían encargarse del mando de los ejércitos, aunque habitualmente esta tarea se encargaba a generales profesionales.
  5. Pentarcas: Comité de cinco miembros del Gran Consejo que a su vez elegían a los miembros del Consejo de 104. Eran elegidos por el Gran Consejo y su cargo era vitalicio.
  6. La Asamblea del Pueblo: Tenía el derecho de elegir a los sufetes, a los miembros del Consejo de los 30 y a los generales de los ejércitos. Sólo era convocada para tratar asuntos de gran importancia.

Como se ha dicho, las leyes las creaba el Pequeño Consejo. Si sus miembros no se ponían de acuerdo sobre una ley, esta pasaba a ser discutida por el Gran Consejo. Si tampoco se aprobaba, se procedía a reunir a la Asamblea de Pueblo para que la discutiese.