Cannae, 2 de agosto de 216 a.C.

El 2 de agosto de 216 a. C. y en el marco de la Segunda Guerra Púnica, Roma y Cartago dirimieron una de las batallas más importantes de la Historia. Ambos ejércitos se enfrentaron a orillas del río Aufidus (el actual Ofanto), en la Apulia italiana, en la que podía ser la batalla decisiva de aquella guerra.

Aníbal Barca se había puesto en marcha desde la base púnica de Cartago Nova (Cartagena) en Hispania, con el fin de invadir Italia, asolarla, derrotar a los romanos y conseguir que sus aliados se pasaran al bando vencedor, lo que dejaría a Roma en una situación precaria y, presumiblemente, forzaría su rendición.

El general cartaginés avanzó por la costa hispana hacia el norte, se internó en la Galia, cruzó el Ródano, burlando al cónsul Publio Cornelio Escipión, cruzó los Alpes y se internó en Italia. Los romanos, en estado de alarma, enviaron una y otra vez a sus legiones en busca del ejército de Aníbal. Pero este resultó vencedor una y otra vez: Tesino (218 a. C.), Trebia (218 a. C.), Trasimeno (217 a. C.)… Aníbal estaba cada vez más cerca, y aunque una infección le había hecho perder un ojo en los pantanos de la Toscana, los romanos estaban aterrorizados. Sus ejércitos estaban exhaustos y el Senado temía que las derrotas sucesivas hiciesen cambiar de bando a sus aliados itálicos. Las tribus celtas del valle del Po se habían unido a Aníbal, pero no lo hicieron los etruscos ni los otros pueblos toscanos, por lo que el cartaginés decidió probar en el sur, con los samnitas y los pueblos de la Campania y el Bruttium.

Mientras, Roma nombró un dictador: Quinto Fabio Máximo Verrucoso. Máximo era consciente de la astucia de Aníbal y de su capacidad para derrotar a las legiones en batalla campal, por lo que decidió negársela. Así comenzó una serie de marchas y contramarchas en las que el dictador hostigaba al ejército cartaginés pero evitaba el enfrentamiento frontal. Quería desgastar a Aníbal y forzarlo a que abandonase Italia. Éste, por su parte, se dedicó al saqueo y la destrucción; quería demostrar a los itálicos que Roma no podía ni quería protegerlos. Nadie estaba contento con la estrategia del dictador.

Cuando terminaron los seis meses de mandato de dictador Máximo, y ante el descontento del pueblo de Roma, el Senado nombró a los dos cónsules de aquel año: Lucio Emilio Paulo y Cayo Terencio Varrón. Les otorgó el mando conjunto sobre un enorme ejército de ocho legiones (con sus respectivos contingentes aliados) y les encomendó la misión de llevar a Aníbal encadenado a la Ciudad.

Se trataba del ejército más grande que había reunido nunca Roma. En aquella época, las ocho legiones más sus contingentes aliados debían sumar unos ochenta y cinco mil hombres, de los que unos seis mil serían de caballería. Frente a ellos, Aníbal formó a un ejército variopinto de unos cincuenta mil hombres, con unos diez mil jinetes.

Para evitar los celos entre los dos cónsules, se había acordado que ambos ostentarían el mando del ejército en días alternos. Aníbal debía saber que Paulo era un militar capaz, pero que Varrón era algo incompetente, por lo que decidió presentar batalla un día en el que Varrón estuviera al mando.

Así, el 2 de agosto de 216 a. C., bajo el tórrido sol del verano apulio, las legiones formaron en la orilla sur del río Aufidus, dejando a este a la derecha. El cónsul Paulo, que aquel día no ostentaba el mando, se puso al mando de la caballería romana en el flanco derecho, mientras que Varrón se situaba a la izquierda, con la caballería aliada. Las legiones quedaron bajo el mando de los procónsules Marco Atilio Régulo y Cneo Servilio Gémino. Aníbal desplegó a su ejército frente a ellos; formó a su infantería de forma inusitada: la infantería pesada libiocartaginesa flanqueando a la masa de guerreros galos e hispanos, que formaron una especie de arco, con su parte más avanzada hacia el enemigo. La caballería hispana y gala se colocó en el flanco izquierdo cartaginés, y la temible caballería númida lo hizo a la derecha.

Batalla de Cannae.
Batalla de Cannae (2 de agosto de 216 a. C.)

Tras las escaramuzas de la infantería ligera, entró en acción la caballería. Los hispanos y galos avanzaron a lo largo de la orilla del río, arrollando a la caballería romana, mientras que los númidas se encargaban de la caballería aliada. En el centro de la batalla, las legiones, formadas en su típico triplex acies, cargaron contra los galos e hispanos, haciendo que estos retrocedieran lentamente.

Mientras las legiones hacían retroceder el centro enemigo y las falanges africanas de los flancos pivotaban sobre sus extremos exteriores, la caballería hispana y gala, que había puesto en fuga a la romana, cruzó la retaguardia enemiga y se lanzó contra la espalda de la caballería itálica, que se desmoronó ante la doble acometida sufrida. Roma había perdido a su caballería, pero seguía haciendo retroceder a la infantería enemiga.

Pero las legiones habían caído en la trampa tendida por Aníbal. Una vez rebasadas las líneas de falange africana, éstas cargaron contra los flancos romanos. Al mismo tiempo, la caballería cartaginesa, una vez libre de jinetes enemigos, se volvió contra la retaguardia romana. Las legiones estaban completamente rodeadas y se deshicieron. Una vez rota la formación, los cartagineses se entregaron a un festín de muerte.

Fue la derrota más grave que había sufrido Roma en toda su Historia. El cónsul Paulo murió en combate, y también cayeron los procónsules Gémino y Régulo. Murieron cincuenta mil legionarios y cayeron prisioneros otros diez mil. después morirían otros dos mil legionarios, durante el ataque al campamento romano. También perecieron dos quaestores, veintinueve de los cuarenta y ocho tribunos militares y cerca de ochenta hombres con rango senatorial. El otro cónsul, Varrón, que estaba al mando del ejército, huyó. Fue un día funesto para los romanos. Aníbal perdió unos seis mil hombres.

Sin embargo, Aníbal no remató aquella victoria. No marchó hacia Roma y el Senado decidió que no se rendiría a Cartago. La guerra siguió y al final cambió de signo. Pero eso es parte de otra historia. Sobre el campo de Cannae quedaron casi sesenta mil cadáveres.

Muchos sitúan a Aníbal como uno de los grandes militares de la Historia. Opino que Aníbal fue un buen general, pero no uno de los mejores. Fue un buen táctico, rematando su carrera con la brillante victoria de Cannae, pero un mediocre estratega. Supo concebir la estrategia de llevar la guerra a Italia para hacer tambalear la hegemonía romana en la Península y hacer saltar por los aires su red de alianzas. Supo interpretar la inquina que tenían las tribus de la Galia Cisalpina hacia los romanos a causa de las anteriores derrotas. Supo formar su propia red de alianzas casándose con una princesa ibera y gracias a numerosos tratados con otros pueblos de Iberia y el sur de la Galia, y posteriormente con aquellos pueblos del sur de Italia que decidieron abandonar el lado romano. Fue capaz de conducir a su ejército multinacional a través de los Alpes hasta el valle del Po y derrotó a los romanos en cuantos combates tuvieron lugar. Estudió a fondo a los generales enemigos y siempre encontró la manera de derrotarlos, si exceptuamos a Escipión.

Pero no fue capaz de conseguir que su estrategia funcionase. La mayor parte de los aliados de Roma en el centro y norte de Italia permanecieron a su lado. No fue capaz de prever que en algún momento de la guerra tuviese que sitiar Roma, por lo que no dispuso de máquinas de asedio en ningún momento. Tampoco se enfrentó en ningún momento a ningún general romano de su talla, de nuevo exceptuando a Escipión, y en esta ocasión, fue derrotado. El dictador Quinto Fabio Máximo lo tuvo en jaque gracias a su táctica de hostigarle sin presentar batalla. Quizá su situación se resuma en lo que le dijo su propio comandante de caballería, Maharbal. Se dice que tras Cannae, Maharbal le dijo a Aníbal que si le ponía al mando de un contingente de caballería, en pocos días cenarían en el Capitolio. Según Tito Livio, cuando Aníbal se negó, Maharbal le respondió: «Verdaderamente, los dioses no han querido dar todas las virtudes a la misma persona. Sabes sin duda, Aníbal, cómo vencer, pero no sabes cómo hacer uso de tu victoria».

 

Bibliografía:

  • Aníbal, y los enemigos de Roma, Peter Connolly. Espasa Calpe, S. A., Madrid, 1981.
  • Roma contra Cartago, Nic Fields, Osprey Publishing, 2009.
  • Cannae 216 BC, Hannibal smashes Rome’s Army, Mark Healy, Osprey Publishing, 1994.
  • El ejército de la República, Nicholas Sekunda y Terence Wise. Osprey Publishing, 2009.
  • Rome’s Enemies (4). Spanish Armies, Rafael Treviño Martínez. Osprey Publishing, 1986.

Intercatia: empezó la tercera campaña de excavaciones.

Hablábamos hace tres semanas del importante descubrimiento de restos arqueológicos vacceos en Pintia (Padilla de Duero, Valladolid). Pues bien, no sólo se excava en la mencionada localidad vallisoletana; también comienza la tercera campaña de excavaciones de la ciudad vaccea de Intercatia en Paredes de Nava, Palencia.

Esta campaña se centrará en el centro de la ciudad vaccea y en el recinto amurallado exterior, que el director de la excavación, Francisco Javier Pérez Rodríguez, espera encontrar durante este verano. Durante las campañas anteriores, los trabajos se habían centrado en el recinto amurallado interior, cuya composición, de tierra apisonada y reforzado por una empalizada, logró determinarse con éxito.

La ciudad vaccea de Intercatia, a la que se habían dado diversas ubicaciones, desde Villalpando (Zamora) hasta Aguilar de Campos (Valladolid), aparece en los textos de Apiano, que narra el sitio al que fue sometida por el cónsul Lucio Licinio Lúculo en el año 151 a. C., que fracasó en sus numerosos intentos de tomar la ciudad al asalto y que sólo se resolvió gracias a un combate singular en que el entonces tribuno militar Publio Cornelio Escipión Emiliano derrotó a uno de los líderes guerreros intercatienses. Finalmente los romanos se retirarían hacia el sur con la caballería vaccea pegada a los talones.

Nuevo e importante descubrimiento arqueológico vacceo en Pintia.

Los vacceos siguen saliendo a la luz. El grupo de arqueólogos que lleva a cabo las excavaciones en la Zona Arqueológica de la Necrópolis de Las Ruedas, en Pintia (Padilla de Duero) ha realizado un importante descubrimiento.

Se trata de cuatro tumbas de época vaccea, dos de las cuales se encuentan en peor estado de conservación y en las que apenas se hallan unas pocas estelas. Pero en las otras dos se ha encontrado abundante material. En una de ellas, denominada sepultura 310, se han hallado trece objetos de cerámica.

Sin embargo, es la sepultura 308 la que se lleva la palma. En ella se han encontrado cuarenta y tres objetos cerámicos y metálicos, correspondientes al ajuar funerario y al armamento de un guerrero. entre estos objetos se encuentran vasijas, un puñal, un cinturón, una punta de jabalina, una parrilla, pinzas para el fuego y, lo más llamativo, una pieza de bronce con figuras de caballo que podría corresponder a un báculo de autoridad. Sin haberla visto, supongo que será similar al báculo encontrado hace años en Numancia.

En Pintia se han encontrado, en 39 años de excavaciones, trescientas once tumbas, que se encuentran conservadas en el Centro de Estudios Federico Wattenberg, organismo que depende de la Universidad de Valladolid y que promueve los trabajos de índole arqueológica que se realizan en Pintia.

La campaña de excavaciones de este año empezó en junio y finalizará en agosto. Las piezas descubiertas ya se encuentran en el laboratorio preparadas para su estudio. Esperemos que, desde ahora hasta el final de la campaña aparezcan nuevos restos y que su investigación nos ayude a conocer y comprender mejor como vivieron los vacceos de los siglos IV a II a. C., los contemporáneos de nuestros queridos Aro, Coriaca, Vindula o Turaio.

Fuente: El Norte de Castilla, Agencia EFE.

Finalistas de los VIII Premios Hislibris

Ya tenemos finalistas de los VIII Premios Hislibris de literatura histórica. Estos finalistas (excepto en las categorías de Hislibreño Honorífico y Labor Editorial) han sido elegidos por los usuarios de la web Hislibris.

Los finalistas en la categoría de Mejor Novela Histórica 2017 son:

  • El rey de Nemi. El juicio de Calígula, de Sandra Parente (Ediciones Evohé)
  • Godos: el principio del fin del Imperio Romano, de Pedro Santamaría (Pàmies)
  • Recordarán tu nombre, de Lorenzo Silva (Destino)
  • Bajo la estrella polar, de Steff Penney (HarperCollins)

Para mí, personalmente, es una alegría ver entre las obras finalistas la última de mi buen amigo Pedro Santamaría, Godos: el principio del fin del Imperio Romano. Desde aquí te deseo la mejor de las suertes, Pedro.

Podéis leer la entrada completa con el resto de los finalistas en todas las categorías haciendo click aquí.

La sorprendente excavación de Rauda.

Según informa Cadena Ser, Radio Aranda, la campaña actual de excavaciones de este pasado verano en el yacimiento Rauda Vaccea (Roa, Burgos), ha desvelado material muy interesante en una pequeña extensión de 25 m².

Yacimiento de Rauda Vaccea (fuente: www.diariodelaribera.net)
Yacimiento de Rauda Vaccea (fuente: http://www.diariodelaribera.net)

Los arqueólogos han ampliado la excavación en la superficie de la primera cata en la llamada «Casa del Sótano», sacando a la luz una nueva estructura cuyo uso aún se desconoce y que debió ser pasto de las llamas. Aún se debate si pudo ser vivienda, taller o almacén.

También se han encontrado enseres de época vaccea, huesos de animal que pueden pertenecer a algún sacrificio ritual vacceo, piezas de metal o canicas. Además se están analizando en laboratorio restos de sedimentos encontrados en el interior de recipientes, restos de semillas o polen que podrían proporcionar nuevos datos sobre la nutrición de los vacceos.

Está claro que el yacimiento burgalés todavía nos va a contar muchas cosas sobre los vacceos.

El thieldón, caballo de los vacceos.

Este es el artículo publicado en la revista XIII de la asociación ProCulTo (promoción de la Cultura en la Comarca de Toro), correspondiente al año 2017. Espero que os guste.

Los vacceos, habitantes de la cuenca media del Duero, han llegado hasta nuestros días como un pueblo dedicado fundamentalmente a la agricultura, y se ha hecho bien conocido su modelo de colectivismo agrario, sistema que sigue siendo objeto de debate por parte de los historiadores. Pero también se cuenta entre sus actividades económicas la ganadería. Y como ganaderos, los vacceos no sólo se dedicaron a la cría del ganado ovino o vacuno. También fueron capaces de domesticar una raza de caballos que con el tiempo se convertiría en una de las más apreciadas del mundo; no sabemos cómo llamaban los vacceos a sus caballos, lo que sabemos es que los romanos los denominarían thieldones.

Fíbula vaccea de oro con forma de cabezas de caballo. (Fuente: es.pinterest.com)
Fíbula vaccea de oro con forma de cabezas de caballo. (Fuente: es.pinterest.com)

Cuentan las fuentes antiguas que la caballería vaccea era apreciada por sus amigos y aliados, pero lo más relevante es que era famosa y temida por sus enemigos, no sólo por la ferocidad de sus guerreros a caballo, sino por la velocidad y resistencia de los propios animales. Y estos no eran unos caballos cualesquiera.

Las fuentes, y los estudiosos del tema, no se ponen de acuerdo en la procedencia de esta raza equina. Algunos opinan que ya poblaban el valle del Duero cuando los vacceos y otros pueblos llegaron aquí. Otros, sin embargo, afirman que acompañaron en el s. VIII a. C. a las oleadas de pueblos protoceltas que llegaron a la Meseta y el norte de la Península desde el centro de Europa. Con estos pueblos migrantes llegarían los thieldones y los asturcones, que se diferenciarían entre sí por el mayor tamaño de los primeros. Sea como fuere, los hombres que poblaron estos parajes consiguieron domesticar aquellos animales y les dieron múltiples usos.

El thieldón, según lo describen varios autores, era un caballo desgarbado, eumétrico (animal de volumen medio), de origen tarpánico, con una alzada de alrededor de las siete cuartas, de cabeza grande, perfil recto, cuello corto y recto, pecho estrecho, grupa tendiendo a la horizontalidad, con patas delgadas y con cascos mayores que los del caballo ibérico, que con frecuencia se presentaba calzado y cordón corrido. Su capa atabanada (oscura) presentaba pintas blancas en los ijares y en el cuello. Sin embargo, el rasgo más característico de este animal era su paso en ambladura, es decir, movían al mismo tiempo la mano y el pie del mismo lado, lo que provocaba un suave balanceo similar al del dromedario. Como en otros temas, los autores discrepan sobre si este paso era natural de los thieldones o eran sus dueños quienes les enseñaban a moverse de esa forma, como afirman Vegecio y Varrón. Estrabón dice de ellos:

«…particularidad de Iberia es que los caballos de los celtíberos, que son moteados, cambien de color cuando se trasladan a la Iberia exterior; dicen que se parecen a los caballos partos pues son veloces y mejores corredores que los demás» (Estrabón 3, 4, 15).

Por tanto, otra de sus características sobresalientes, que los hizo famosos y codiciados entre todos los pueblos de la Península primero, y después, entre los romanos y cartagineses, era su velocidad.

Se supone que el nombre “thieldón” lo pusieron los romanos, puesto que este término, junto con tieldo, fieldo y celdo, aparece en los Códices de Plinio. Se trataba de una palabra que procede de los vocablos “thieldo”, “thialt”, “zelde”, “telt”, “tölt”, “thielco”, en correspondencia con su paso característico. Por tanto, sería su forma de andar la que les otorgó el nombre.

Como en todas las sociedades de la Edad del Hierro, el caballo thieldón se convirtió para los vacceos en símbolo de poder y riqueza, pues sus dueños eran, por supuesto, los jefes guerreros que lideraban a su pueblo en el combate. Su mantenimiento era costoso y no estaba al alcance de cualquiera, por lo que sólo podían permitirse montar un thieldón los miembros de la aristocracia guerrera. Esto ocurriría entre los siglos VI y IV a. C. En esta época, el intercambio de caballos era utilizado por los círculos de poder para estrechar lazos y cerrar alianzas y acuerdos, al igual que otras prácticas comunes en aquel tiempo, como el intercambio de panoplias, mujeres u objetos de valor.

Pero a partir del s. III a. C., con el surgimiento y crecimiento de los oppida y civitates vacceos, que controlaban grandes extensiones de terreno a su alrededor, el thieldón tuvo un uso más social, ya que la necesidad de controlar el territorio y la evolución de las técnicas agrícolas y ganaderas, obligó a los aristócratas guerreros a distribuir los caballos entre los hombres que los acompañaban al combate y llevaban a cabo dichas labores, lo que condujo a la aparición de la caballería, en su sentido más social, como unidad guerrera: el conjunto de hombres que empuñan armas y montan a caballo para defender, representar y sostener a su comunidad. Esto se vio favorecido por el aumento de la cabaña equina y las mejoras en las técnicas de adiestramiento de los thieldones.

El más conocido de los usos que se dio a los thieldones fue el militar. Varios autores citan, en numerosos momentos de la historia de la romanización, la presencia de los temibles jinetes vacceos y de sus poderosas y veloces monturas. Los animales eran entrenados por sus dueños para obedecer a las órdenes que se les daban no sólo con la voz y las riendas, sino también con los muslos y las rodillas. Hay que tener en cuenta que, en el momento del combate, un jinete armado con escudo y lanza no podría utilizar las manos para sujetar las riendas de su caballo. También se dice que se les enseñaba a subir pendientes escarpadas y a arrodillarse en el suelo bajo sus jinetes y levantarse rápidamente a una orden de éstos, con el fin de que los thieldones pudieran ejecutar esta maniobra en caso de que los guerreros se ocultasen para tender una emboscada al enemigo.

Las primeras noticias de las fuentes clásicas sobre los jinetes vacceos las tenemos en la incursión de Aníbal contra las ciudades vacceas de Helmántica y Albocela en el año 220 a. C., tras la que el general cartaginés decide llevarse consigo nada menos de doce mil jinetes vacceos para engrosar su ejército. La caballería vaccea se encontraba también entre la coalición de guerreros que atacaron al ejército cartaginés mientras vadeaba el Tajo en su regreso a la costa mediterránea tras esa expedición. También sabemos que los caucenses y los intercatienses, entre otras cosas, tuvieron que entregar su caballería al pretor Lucio Licinio Lúculo en 151 a. C. También Quinto Sertorio reclama de las ciudades vacceas una buena cantidad de caballos para enfrentarse a Cneo Pompeyo.

Una noticia curiosa que relata Silio Itálico es que entre los muchos juegos que se celebraron cuando Publio Cornelio Escipión regresó a Hispania tras vencer a Cartago en la Segunda Guerra Púnica, hubo una carrera de caballos, en la que venció un caballo thieldón de nombre Lampón. También cuenta que uno de los premios más cotizados en las carreras celebradas en Roma fue un tronco de caballos thieldones.

La caballería vaccea también consiguió alguna victoria sonada sobre Roma. La primera vez fue en el año 151 a. C. cuando Lúculo, tras atacar Cauca, Intercatia y Pallantia, fue perseguido por la caballería vaccea hasta cruzar al sur del Duero. Volvió a ocurrir en 134 a. C., cuando el prestigioso Publio Cornelio Escipión Emiliano, destructor de Cartago, se había internado en territorio vacceo con el doble fin de abastecerse del grano que poseían los vacceos y de privar de él a los numantinos, a quienes se disponía a sitiar. Cuando el ejército romano se encontraba en una llanura llamada Coplanio, situada en las cercanías de Pallantia, la caballería vaccea atacó a las legiones, cayendo sobre el flanco comandado por Rutilio Rufo, cronista de la expedición, que se vio sorprendido y sufrió muchas bajas. Escipión, que tuvo que acudir en su ayuda, al no poder rechazar las constantes cargas de la caballería vaccea, ordenó a su ejército que vadeara el Pisuerga y se dirigiese hacia el sur para escapar de los jinetes, que lo persiguieron y hostigaron hasta que consiguió vadear el Duero en Septimanca, causándole numerosas bajas.

Finalmente, en 72 a. C., la mayor parte de los jinetes vacceos de las ciudades situadas al sur del Duero, y con ellos sus caballos thieldones, pasarán a formar parte de las tropas auxiliares de las legiones romanas. Algunos de ellos huyeron hacia el norte, hacia las tierras de astures, cántabros o vascones, donde serían cruzados con otras razas de caballos.

Pero los vacceos no sólo utilizaron a los thieldones para hacer la guerra. Además de ser veloz, se trataba de un animal muy resistente, apto para el tiro, la carga o la guerra, por lo que lo prefirieron antes que el pequeño asturcón, que fue siendo desplazado paulatinamente hacia las montañas. Así, los vigorosos caballos thieldones fueron muy útiles como animales de labranza, de transporte o de tiro, más veloces que los bueyes.

También eran utilizados para la caza, el pastoreo (aunque no hay pruebas concluyentes, la mayor parte de los autores está de acuerdo en que los vacceos practicaban la trasterminancia más que la trashumancia), sacrificados como ofrendas a Epona, diosa de los caballos. Y su carne fue utilizada como alimento en diversas ocasiones, como en el sitio de Numancia.

Era tan importante este animal para los vacceos, que son numerosas las representaciones que se han encontrado en cerámicas policromadas, asas de tapa con forma de caballo, cajas zoomorfas de aspecto equino, simpula (pequeños cazos) de barro con mango rematado en forma de cabeza de caballo, fíbulas con forma equina o de cabeza de caballo, estelas mostrando guerreros montados, exvotos con forma de cabeza de caballo (en el castro vacceo de Tariego), báculos coronados por piezas en forma de caballo, anillos y otras joyas.

En el año 2002 se descubrió un enterramiento vacceo en la necrópolis de Las Ruedas (yacimiento arqueológico de Pintia), en el que, junto a los restos del difunto y al ajuar habitual de este tipo de tumbas (vasos con restos de animales domésticos, como cabras u ovejas, o recipientes destinados a comer y a beber), se han encontrado restos de arreos de caballo, como bocados, frontaleras, o bridas, todos ellos de hierro. Es evidente que se trata del enterramiento de un guerrero de la élite ecuestre vaccea, lo cual resalta aún más la importancia que tenía el caballo para la sociedad vaccea, y nos lleva a preguntarnos si los vacceos creerían que el guerrero fallecido contaría en el Más Allá con una nueva montura, por supuesto, un thieldón, que le acompañaría en nuevas hazañas ultraterrenas.

Augusto Rodríguez de la Rúa

Galapagar (Madrid), 14 de mayo de 2017.

BIBLIOGRAFÍA:

Blanco Ordás, Restituto. La trayectoria del caballo vacceo. PITTM 73, Palencia, 2002, pp. 317-334.

Fernández Domingo, Jesús Ignacio. El caballo y el Derecho Civil. Reus, 2009

Romero Carnicero, Fernando y Sanz Mínguez, Carlos (editores). De la Región Vaccea a la Arqueología Vaccea. Valladolid, 2010.

Sanz Mínguez, Carlos; Gallardo Miguel, María Ascensión; Velasco Vázquez, Javier y Centeno Cea, Inés. La tumba 75 de Las Ruedas, primer testimonio arqueológico de la élite ecuestre vaccea.

Sánchez-Moreno, Eduardo. Caballo y sociedad en la Hispania céltica: del poder aristocrático a la comunidad política.

Sánchez-Moreno, Eduardo. El caballo entre los pueblos prerromanos de la Meseta Occidental.

El rostro real de Cleopatra VII.

La web Realm of History nos trae la reconstrucción tridimensional que ha realizado Timelapse Animations del rostro de la famosa Cleopatra VII Philopator, reina de Egipto, esposa y hermana de Ptolomeo XIII Philopator, amante de Cayo Julio César y Marco Antonio.

Se trata de una reconstrucción tridimensional basada en las numerosas monedas y en las esculturas que han llegado a nosotros, y alejada de la imagen que el cine (Claudette Colbert, Liz Taylor o Mónica Bellucci) o la pintura han querido darle. Tal vez su legendario atractivo no estuviera tanto en su físico como en su educación y cultura, o el derivado de su poder o su importancia política.

Para leer el artículo sobre la reconstrucción del rostro de Cleopatra, que incluye vídeos sobre el proceso, podéis pinchar aquí.

Alquibla sortea un ejemplar de «Aro, el guerrero lobo».

La web literaria y cultural Alquibla sortea un ejemplar de Aro, el guerrero lobo. para participar sólo hay que responder una sencilla pregunta. Puedes conocer las instrucciones para participar en el sorteo haciendo click aquí. ¿Te animas a participar? Si es así, ¡te deseo mucha suerte!

Muchas gracias a Eva María Galán Sempere, administradora de Alquibla, por proponerme la realización de este sorteo.

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Las Guerras Púnicas. Juego de los errores.

Te invito a jugar a un juego. Se trata de un curioso vídeo que he encontrado en YouTube, titulado «Las Guerras Púnicas». No incluye imágenes reales, es una animación, con unos cuantos errores, y sólo dura diez minutos. Puedes verlo pulsando aquí.

Después de verlo, si quieres, puedes leer los fallos que he detectado, aunque seguro que se me escapan otros. Te invito a que añadas los que has visto, si quieres añadir alguno, por supuesto.

Estos son los fallos que he podido detectar:

  1. Min. 1:30. Afirma que Asdrúbal fundó Cartago Nova. El nombre cartaginés de la actual Cartagena es Qart Hadasht. Cartago Nova es el nombre latino que le puso Publio Cornelio Escipión tras su conquista en 209 a. C.
  2. Min. 2:13. «Tras las conquistas de Salamanca, Zamora y Ávila»… y el mapa muestra Helmántica, Cimura y Obila… La expedición de Aníbal en 220 a. C. se dirigió contra las ciudades vacceas de Helmántica y Albocela. Los nombres de Cimura para Zamora y Obila para Ávila son, cuanto menos, dudosos. En el caso de Zamora, la ubicación más común por parte de los historiadores es la de Ocellum Durii.
  3. Sigue diciendo que tras la conquista de estas ciudades vacceas, en 219 a. C., se dirigió a Sagunto. Esto es falso, puesto que tras atacar Helmántica y Albocela, Aníbal se retiró hacia el sur, no hacia el este. Incluso hubo una batalla cuando los cartagineses vadeaban el Tajo de vuelta hacia el sur, puesto que los vacceos y los carpetanos les atacaron.
  4. Min. 4:07. Tras la batalla de Cannae, «El ejército de Aníbal se encontraba a las puertas de Roma». Entre Cannae y Roma hay aproximadamente 400 Km. Eso no es estar a las puertas de Roma…
  5. Min. 4:20. «El Senado encomienda a Escipión…» Había mucho que precisar sobre lo que ocurrió hasta que Escipión consiguiera el imperium de las legiones para ir a Hispania, que fue en 210 a. C., seis años después de Cannae. Además, el dibujo presenta a un tipo grueso, calvo, entradito en años y en carnes, cuando en aquel momento Escipión tenía 25 años.
  6. Min. 4:45. Aníbal no cabalgó hasta Roma tras Cannae. Al contrario, no accedió a hacerlo a pesar de la insistencia de Maharbal, su comandante de caballería, por diversas razones. Permaneció en el sur de Italia y envió una embajada a Roma para negociar la rendición, cosa que el Senado no aceptó.
  7. Min. 7:20. En el momento de la muerte de su padre y su tío en Hispania, Publio Cornelio Escipión no era, en absoluto, el general más brillante de Roma. Ni siquiera era general. Había sobrevivido en Cannae, donde no era más que un tribuno militar. El Senado no tuvo más remedio que entregar a un tipo de 25 años, sin experiencia en el mando de ejércitos, el imperium de las legiones que irían a Hispania. No había más candidatos para hacerlo. Sólo se presentó el joven Escipión y, ante la insistencia del pueblo romano, el Senado no tuvo más remedio que concederle el mando. Era tan joven, que no se le concedió ninguna magistratura; simplemente era un privatus cum imperio.
  8. Min. 7:45. Gades no fue tomada por los romanos. Se rindió a ellos aprovechando la salida del ejército cartaginés para una expedición que trataba de reconquistar Cartago Nova.
  9. Min. 8:10. ¿Cien legiones? En Zama, Escipión contaba con dos legiones (más las dos alae correspondientes), 7000 voluntarios llegados desde Roma y 6000 infantes y 4000 jinetes númidas. En total, unos 31000 infantes y menos de 7000 jinetes. Un ejército menor que el de los cartagineses, que contaban con alrededor de 45000 infantes y 4000 jinetes.

Un paseo en 3D por la antigua Roma.

Si deseas darte un paseo por la antigua Roma, contemplando el Foro Imperial, el grandioso Circo Máximo o el magnífico Anfiteatro Flavio, o si lo que deseas es conocer la tecnología utilizada por los antiguos romanos para construir su Urbe, esta es la web adecuada.

Como explica en su web, Rome Reborn es una iniciativa internacional cuya meta es la creación de modelos tridimensionales que ilustren el desarrollo urbano de la antigua Roma, desde los primeros asentamientos en la Edad del Bronce sobre el 1000 a. C.) hasta el principio de la Edad Media (sobre el 550).

Después de solicitar opiniones de diferentes expertos, los creadores de la web han decidido que el año 320 era el mejor para empezar con el modelado. La mayor parte de los restos que sobreviven datan de esa época, y la reconstrucción es menos especulativa de lo que lo sería en épocas anteriores.

en este momento, el proyecto se encuentra en la versión 2.2, y lo que se puede ver en la sección «Gallery» son varias imágenes de dicha reconstrucción virtual y varios vídeos, como el recorrido virtual por Roma, la tecnología de los romanos o la historia de Roma.

Es una web muy interesante, esperemos que sigan adelante con el proyecto y creen ese desarrollo urbano de Roma que se han propuesto.

Puedes visitar Rome Reborn pulsando aquí.